1931-1940
Chalés, Dúplex y otros Apartamentos


Contexto histórico-arquitectónico

La década de 1930 a 1940 consolidó el desarrollo actual del barrio Miramar. El Censo del 1940 indicaba un aumento considerable de puertorriqueños residiendo en Miramar, a diferencia de lo ocurrido en las primeras décadas del siglo 20. Para 1950, el censo indicaba ya una presencia mayoritaria de residentes boricuas en el sector.

Estos censos también denotaban la emergencia, presencia y aumento de otra fuerza social en Miramar relevante para entender el desarrollo urbano del barrio en estos años: la nueva clase media. Los enclaves de la industria azucarera, manufacturera, el mundo académico y la industria de servicios profesionales promovió el surgimiento de unos estratos medios nativos. Este grupo manifestó su fuerza económica en diversos renglones de la vida social en el país. Uno de estos renglones fue en su exigencia de espacios residenciales que permitieran su representación de clase. Esta clase media va a comenzar a introducirse en áreas que previamente habían sido zonas residenciales exclusivas de los grupos acomodados. El barrio de Miramar, al igual que su contraparte, El Condado, fue una de estas zonas donde los estratos medios surgieron con una presencia reconocible.

dibulo chalet Durante este período, el valor de la tierra en Puerto Rico aumentó considerablemente. Si bien los desarrolladores de residencias para los estratos medios en zonas codiciadas como Miramar utilizaron la construcción vertical para maximizar el uso del espacio disponible, surge en el sector el dúplex, dos viviendas disfrazadas de elegante caserío, o chalés. La orientación vertical de estas edificaciones cambió el carácter del barrio. De igual manera, se continuó la construcción de quintas durante este periodo. Pero la construcción predominante durante este periodo en Miramar, al igual que en otros sectores de clase media y alta de San Juan, fueron los chalés, los dúplexes y los edificios de apartamentos. La gran mayoría de estos edificios se diseñaron en el estilo del Resurgimiento español.

Sobre el Resurgimiento español en Puerto Rico

A principios del siglo 20, las diversas expresiones de este resurgimiento fueron de inspiración norteamericana. Los arquitectos del norte importaron a la Isla las expresiones arquitectónicas de las Californias hispánicas, que se habían popularizado debido a la fascinación con La Alhambra y con el arte del norte de España en la escena cultural norteamericana de fin de siglo.

casa Pepa Brunet En la tercera década del siglo 20, otra forma del resurgimiento, el del Renacimiento español, se popularizó en la arquitectura de Puerto Rico. No fue un fenómeno aislado. La profesionalización de la carrera de arquitectura en Estados Unidos apuntaba hacia una arquitectura inspirada en formas probadas desde los albores del Renacimiento europeo. Los futuros arquitectos puertorriqueños se formaron en esta nueva academia norteamericana. La arquitectura preferida por los puertorriqueños durante las próximas dos décadas del 1920 al 1940 se arraigó en la búsqueda de formas inspiradas en España, cónsona con la temática española en la literatura, la pintura y la política.

Si la década de los veinte en Puerto Rico había favorecido una arquitectura pública de mayor ostentación y ornamentación, la década de los treinta enfrentó a los puertorriqueños a los problemas graves de solvencia económica, al acelerado crecimiento de la población y a los problemas de hambre y la miseria, resultados del agotamiento del modelo colonial y los efectos de la Gran Depresión.

Mientras los intelectuales y el nacionalismo político abogaban por estrechar los vínculos con nuestra herencia española y soñaban con la España de la Conquista, la arquitectura intentó renovarse por medio de la introducción de un nuevo y atrevido estilo: el Art Decó. Procedente de Francia, donde se originó como un estilo de alta costura, joyería y decoración interior, se dio a conocer al mundo por medio de la Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas de París, celebrada en 1925. El Art Decó, en general, se caracterizó por un aura modernizante, cuyas líneas sensuales, exóticas y lujosas, ricas en color y texturas creaban espacios para el ocio y la buena vida. Todo esto apuntó hacia una ruptura con el pasado y un abrazo con la modernidad y el progreso. Los primeros indicios del Art Decó en Puerto Rico aparecieron muy temprano, desde 1925. Sin embargo, no es hasta la década de los treinta cuando el estilo llegó a su apogeo, bajo los auspicios de los arquitectos Pedro de Castro, Pedro Méndez, Rafael Hernández Romero y Jorge Ramírez de Arellano.

escalera art deco Sin embargo, debido al gusto por el Resurgimiento español, el Art Decó asumió características hispanófilas en manos de los arquitectos puertorriqueños. Durante la década de los treinta se utilizó el estilo moderno mayormente en el diseño de obra privada, particularmente de viviendas. Se usó como metáfora para asociar al edificio con lo limpio, lujoso, eficiente y futurista. Pero, al finalizar la década, la arquitectura oficial incorporó el uso del Art Decó en varios diseños. Las oficinas gubernamentales -como la División de Edificios Públicos del Departamento del Interior, bajo la dirección del arquitecto Pedro Méndez (1941-1942) produjeron diseños en este estilo. Un ejemplo fue el edificio para la propia Junta de Planificación, terminado en 1944.

Sobre el Art Decó

En ocasiones, tanto el Resurgimiento español como el Art Decó fueron seleccionados por una misma agencia. Por ejemplo, la Puerto Rico Reconstruction Administration terminó los diseños para la Universidad de Puerto Rico (1935-1939), ejemplo monumental del estilo del Resurgimiento del Renacimiento español, durante el mismo período en que diseñaba El Falansterio (1936-1938) en el estilo del Art Decó. Sin embargo, el nombramiento de Rexford G. Tugwell como gobernador de Puerto Rico terminaría con el uso de estos estilos historicistas.



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